lunes, 25 de enero de 2010

Reflexiones de una curiosa ignorante...

Quisiera ser ignorante, para actuar de acuerdo a mis pasiones y no sufrir por mis errores.
Para mirar al mundo sin tapujos y vivir sin reproches, sin reparos.
Para no juzgar, para ser…simplemente SER y no pensar dos veces o tres o cuatro antes de hacerlo
Para no tener ningún filtro y mirar limpiamente al que está enfrente
Para volverme loca y no sentirme culpable después…


Bendita Ignorancia, ¡cómo te extraño!
Ahora no puedo mover un pie sin antes pensar en lo que podría pasar si lo hago
Ahora repaso tantas veces las cosas que el hacerlas ya no tiene caso
Pero finalmente, Ignorancia, ¿qué te puedo decir?…sigo siendo esclava tuya…
Porque finalmente sigo siendo ignorante, ¿cuándo, todo, lo he de saber?


Mi problema es que tengo hambre, hambre y sed…de conocer
Entonces no quiero ser ignorante tal vez, porque eso ya lo soy…
Lo que quiero es ser menos curiosa, menos metiche
Porque aún así y a pesar de todo…aunque no conociera más…aunque fuera aún más ignorante,
sé que mi sed de saber siempre sería más fuerte y seguiría pensando, reflexionando, buscando...curioseando.


La curiosidad mató al gato
Y lo hizo…¿libre o esclavo?


...sosiego...

2 comentarios:

  1. disculpe si difiero pero creo que su problema es miedo, el conocimiento no nubla la vista sólo nos abre lo suficiente el panorama para darnos cuenta de que la vida no es ni rosa, ni gris. Policromática.
    Srita. Sociego, deje de querer las cosas y empiece a hacerlas, mientras su análisis de cada circunstancia va a ser exhaustivo e interminable. Una verdadera tortura voluntaria.

    ResponderEliminar