martes, 30 de marzo de 2010

...

Su corazón dejó de latir y empezó a sentir. Corría la voz de una nueva emoción, donde las ideas revolucionan, la música se desprende de la monotonía y se convierte en armonía, los árboles se vuelven más verdes y los ojos que la miran se llenan de brillo.

Él la piensa. La quiere. Las palabras empiezan a escribirse, su respiración tiene sentido, los libros dejan los estantes y son leidos. Como si nada, la ve. La observa. Los movimientos de ella parecen hacerlo flotar, con miedo y cautela busca su mirada y sin explicación alguna en un tenue susurro dice:
"Te Encontré"

Los dos rieron. Todo lo demás se volvió realidad y el ciclo continuó. Ellos jamás se dijeron adiós....


Socorro.

miércoles, 24 de marzo de 2010

la ciencia del sueño'

+Encontró la manera de levantarse, acarició lo espeso de su pelo, miró alrededor y buscó un poco de realidad... pero no la encontró+

Su azotea seguía igual, consumida por voces, gritos, violines, tambores y el silencio. La luna y el sol estaban tan cerca que parecía no haber diferencia entre día y noche.

"Este no es el lugar donde he vivido siempre..."

Con el tiempo en contra por la caida del sol y con fuego en su boca, logró inmobilizar su entorno (la soledad no existe, no existe! "nosotros la creamos")
-Si tan solo todo esto no tuviera que morir - momentos antes de que el sueño se suicidara.

Decidió recostarse, otravez mirar hacia arriba, contemplar lo que le esperaba. El cielo alterado en movimiento, como nunca antes, buscaba refugio.

-Empecé a sentir el frio del concreto y la desesperación del sol por huír... Pensé también en buscar refugio, en gritar, en crear, en permanecer en mi locura un instante más... pero como en todo sueño en algún momento tendré que despertar y situarme nuevamente en mi lugar. -

Así siendo testigo de una muerte más, como cada tarde suele pasar, cerró los ojos para regresar, para abandonar su espacio, para desaperecer con el tiempo, tan solo, para despertar...

---soñar---

domingo, 21 de marzo de 2010

Caída Libre

Me gusta la sensación de que mi corazón se quiere salir a correr. Me gusta tanto que no quiero que se escape en las palabras que escribo. 

Algo está gritando dentro de mi. Un grito fuerte, eufórico, enérgico.

Me tiemblan las manos, las piernas, el corazón... los pensamientos.

Es mi caída libre, con la adrenalina del viento agresivo, con la emoción de sentirte volar, de sentirte libre.

Cada segundo fue eterno e insuficiente. Adictivo. Cada momento, un deseo de seguir cayendo inevitablemente.

Hay una fiesta aquí adentro: músicos, poetas...locos.

Podría quedarme ahí toda la vida, todas las noches, todos los días. Todos los soles, todas las lunas. Todo el invierno, toda la primavera y el otoño y el verano. Con lluvia y sin ella. Siempre.
Repetir esa visión de ver al mundo pasar desesperado y sin esperanza, suplicando por querer caer igual que yo.

Cedí a la magia del instante, al desenfreno del ahora, a la felicidad del hoy.

Cumplí lo que me había prometido. Salté sin objetivos, me entregué al vacío sin un tiempo más que el mío.
Dejé de pisar el suelo sucio y mediocre del miedo, y ahora voy en picada sin angustias.

Cerré los ojos y di el paso decisivo a lo que no se olvidará; a mi caída libre.

Soledad

martes, 16 de marzo de 2010

Receta para un buen viaje

Viajar. Viajar era lo que necesitaba para despejar mis ideas, renovar pensamientos y desestresarme. Acepto que no soy de las que cree que viajar cambia la forma de ver la vida; pero sí cambia perspectivas. Por eso, en el rato de ocio en camino a mi destino quise hacer una receta para un excelente viaje. Ahí van los ingredientes:

1       pizca de transporte (camión, coche u avión)
2       huevos muy grandes
1       cámara fotográfica
1/2    kilo de actitud
5       discos de buena música (la chef recomienda ochenteras)
*        previo descanso (a su elección)


Sin duda lo que le da sentido y diversión a los viajes es el 1/2 kilo de actitud que le ponemos al asunto. Eso, y la gente que nos acompaña, así que antes de partir hagamos 3 respiraciones profundas y tomémos energía.

Si por la crisis, flojera o delirios de persecución no puedes salir de casa, busca un lugar tranquilo, oye la música que más te guste, cierra los ojos y empieza a imaginar. Garantizo un buen viaje. 

La ocasional cocinera... Socorro :)