No es el ridículo tiempo que dura
ni tampoco la colilla que se apagó
hace ya tiempo con un adiós
No es este papel
ni el aroma
No es el café que me acompaña
ni tampoco el de tardes pasadas
No son tus ojos
No son tus manos
No es el delirio
ni mis manías
No son mis miedos
No es tu nariz
No son tus caricias
No es tu voz
ni ella
No es el mareo
No es la carretera
No es el frío
ni la tarde nublada
No es tu calor
Mucho menos tus palabras
dichas o escritas
No es deseo
No es pasión
No son los otros
No son los libros
No son las fotografías
tuyas, mías, de todos
No son ellos
ni aquellos
tampoco estos
No es tu altivez
ni tu ego
No es la ausencia
No son mis desvelos
ni el insomnio fiel
No es la adicción
No son tus besos
No es soledad
No es amor
ni siquiera cariño
No es la espera eterna
ni la desesperación constante
No es mi ambigüedad
ni tu tozudez
No es esta inestabilidad mental
ni tu sedentarismo
No es la conducta impulsiva
ni el temperamento apático
No son ni todas nuestras diferencias
ni todas nuestras coincidencias
No son las dos cucharadas de azúcar
ni la coca-cola fría
No son las películas
ni el negocio soñado
ni la guitarra, ni el piano
ni el micrófono
No es odio
No es decepción
No es nada
Tan sólo una obsesión por extrañar, por idealizar recuerdos borrosos.
Un capricho sembrado por una débil, tibia y flaca despedida.
Es la costumbre de vivir atormentada...nada más.
Soledad

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