Todo nos aterra. Somos una sociedad asustada del ayer, con incertidumbre en el ahora y terror del mañana.
¿Por qué tenemos que callar? ¿Acaso mentimos? Dejar de ser indiferentes es una necesidad; imponer nuestra ideología y desiciones es lo que se requiere para cambiar este estilo de vida. ¿Resulta que omitiendo la verdad resolvemos el conflicto? ¿O simplemente seguimos callados e inconformes?
Porque algo es claro, si pedimos y obligamos que se escuche nuestra voz no podemos titubear. Sabemos que estamos en lo correcto, basta de sumición y empecemos a actuar. Necesitamos estar unidos, siendo justos y tolerantes, siguiendo el mismo camino.
En el momento que comprendamos que somos una comunión y no podemos poner en riesgo nuestros intereses por unos cuántos, podremos cambiar.
Cada quien elige como recordar su pasado y vivir su presente. La pregunta importante es:
¿Queremos seguir viviendo así?
Socorro...

No hay comentarios:
Publicar un comentario